Está en manos del presidente del JNE, Roberto Burneo enmendar e impedir las intenciones de Corvetto procediendo a separarlo provisionalmente como lo ha sugerido el fiscal de la Nación.
No se puede proclamar nada ni a nadie como quiere Corvetto hacerlo apresuradamente mientras no se cumpla la total revisión de las actas y sobre todo las 4,600 actas impugnadas en Lima por la izquierda.
Dice el refrán «quien no llora no mama» y en este momento hay una piteadera enorme de la ciudadanía de Lima que exige el respeto de su voluntad, su derecho real y fundamental a elegir a sus representantes, (los votantes) y derecho a ser elegido (candidato RLA) derechos consagrados en la constitución y además la jurisprudencia del TC garantiza que ni el Estado ni los órganos electorales pueden afectar arbitrariamente la libertad de elegir a los representantes.
Todas las anomalías presenciadas por la opinión pública, el día de las elecciones, parte de la ONPE y hay que ser bien ingenuo o hasta idiota para creer que el funcionario Corvetto no lo hizo adrede en su calidad de jefe.
Por esta razón el presidente Burneo que es estudioso y recto en sus análisis y decisiones debe con valentía apartarlo de inmediato a Corvetto para que no se entrometa en el conteo de las actas faltantes y menos que esté en la segunda vuelta.
De la misma forma el JNE con la fiscalía al lado debe revisar con perito especial el sistema de cómputo porque hay testigos que han constatado que tiene caídas el sistema en las madrugadas, 3 a 4 de la mañana en donde después se reactiva con las cifras cambiadas.
Por último, la Constitución si permite declarar nulas las elecciones cuando es derecho fundamental afectado y probado el día de los hechos, lo cual significa que parcialmente se puede hacer nueva convocatoria sólo para Lima.









