Editorial de «Fuera los Corruptos»
Con el informe de la Contraloría se satisface a los incrédulos, torpes y lentos de entendimiento tanto en el mundo periodístico como en el jurídico de «pobres penalistas» que pedían pruebas.
Estando desdibujada la transparencia de estas elecciones y siendo que los mismos actores del fraude electoral permanecen en la ONPE y en el JNE no existe posibilidad enmendar lo que nació «chueco» porque el proceso electoral no ha terminado.
Se ha comprobado que ninguno de los dos candidatos participantes tiene la votación que dice los falsos resultados, ajustados simplemente para perjudicar a un sólo candidato.
Algunos otros candidatos han sido perjudicados por añadidura y se han dado cuenta que no fueron elecciones legítimas y apegado a la verdad; máxime que, la porción o porcentaje de votos asignados a los partidos alteran también la composición de las curules de los partidos afectados.
Estas elecciones deben ser repetidas con todas las garantías posibles porque están llevando al precipicio a todo del electorado del Perú al obligarlos, por razones de «cronogramas» a elegir entre dos candidatos que ahora se sabe no han tenido la cantidad de votantes como la ONPE y el JNE señalan.
Las entidades de control tienen que acelerar su trabajo conclusivo del fraude porque no se puede tapar un hueco enorme de corrupción con una segunda vuelta con candidatos que no han ganado el pase a continuar la elección presidencial.
Es por demás hacer esta segunda vuelta, porque dar como ganador a alguien que llegó a la segunda vuelta por arreglo electoral, es repudiable, indignante y sucio. No hay segunda vuelta válida.









