¿QUIÉN ALZA SU VOZ? ¿SOLO LA IGLESIA CATÓLICA? PARECIERA QUE SÍ
El arzobispo Joseph Arshad, de la diócesis católica de Islamabad-Rawalpindi, ha manifestado una profunda preocupación y alarma ante una reciente resolución de la Corte Federal de la Sharía que ha dado por válido el matrimonio forzado de una niña cristiana de 13 años con un musulmán. La reacción de la Iglesia no responde a una mera impresión subjetiva, sino a la gravedad objetiva de un caso que afecta a la protección de los menores y a la seguridad jurídica de las comunidades más vulnerables.
Según la legislación paquistaní, la edad legal para consentir matrimonio es de 18 años. Sin embargo, el tribunal, creado en 1980 para revisar si las leyes del país se ajustan a los principios islámicos, ha respaldado en este caso un matrimonio que, a juicio de los obispos y de otros dirigentes religiosos y civiles, contradice resoluciones anteriores y puede sentar un precedente sumamente peligroso.
La menor, natural de Lahore, fue dada por desaparecida en junio de 2025. Su padre, Masih Shahbaz, sostiene que fue secuestrada y manipulada por Shehryar Ahmad, un mecánico de la zona. A pesar de que ante el tribunal se presentaron documentos oficiales de nacimiento que indicaban que la niña tenía 13 años en el momento de su desaparición, un panel de dos jueces mantuvo la validez del matrimonio.
La corte calificó de «poco fiables» los documentos oficiales del Gobierno y prefirió aceptar la versión de la parte demandada, según la cual la menor había alcanzado una «edad madura» y se habría convertido al islam voluntariamente. Precisamente ahí radica una de las mayores inquietudes de la Iglesia: que interpretaciones religiosas o apreciaciones subjetivas terminen imponiéndose sobre el registro civil y sobre las leyes destinadas a proteger a los menores.
Mons. Arshad fue tajante al valorar lo sucedido. «Esta situación es profundamente preocupante», afirmó. Y añadió que «la aparente inconsistencia en la aplicación de las leyes diseñadas para proteger a los menores socava la confianza en el sistema judicial y suscita graves preocupaciones sobre la seguridad y la dignidad de las comunidades vulnerables».
El arzobispo insistió en que estos casos deben abordarse estrictamente de acuerdo con la ley del país, que establece con claridad los 18 años como edad mínima para el matrimonio. Expresó además su preocupación porque las salvaguardas legales previstas para proteger a los niños no se están aplicando de manera coherente.
Asimismo, reiteró el compromiso de la Iglesia de defender la justicia, la dignidad y la igual protección de todos los ciudadanos, especialmente de los más vulnerables. También pidió a las autoridades competentes que adopten medidas inmediatas y eficaces para garantizar la protección de los menores, respetar las garantías constitucionales y cumplir los compromisos internacionales de Pakistán en materia de derechos humanos.









