ESTO HA SIDO DE TAN GRAN MAGNITUD QUE MUCHAS MUJERES INOCENTEMENTE SE LO HAN CREIDO
𝘿𝙄𝙁𝙐𝙎𝙄𝙊́𝙉: «𝙊𝙉𝙂 𝘾𝙖𝙩𝙤́𝙡𝙞𝙘𝙖 ‘𝙎𝙞𝙣 𝘾𝙤𝙢𝙥𝙤𝙣𝙚𝙣𝙙𝙖'»
La ama de casa, es la Señora de la casa, la Reina de su hogar ¿por qué se sentiría menos que otras mujeres? ¿por qué menospreciar su magnánima labor?. Si verdaderamente buscan vivir su vocación de Madre y Esposa, tomen de ejemplo a la Virgen María, que también fue ama de casa.
Los datos cuestionan el mito del ama de casa insatisfecha y deprimida. Usando varias métricas, se encuentra que las mujeres que trabajan fuera de casa se deprimen más, usan más fármacos antidepresivos y beben más que las amas de casa. En los hombres, sucede lo contrario.
A menudo, el cine y la televisión presentan el estereotipo de una madre ama de casa deprimida, en contraste con la vida feliz, interesante y activa de las mujeres que trabajan fuera de casa. El Instituto de Estudios Familiares ha querido someterlo a prueba para descubrir si las amas de casa son especialmente propensas a la depresión y la insatisfacción.
Utilizando los datos de la Encuesta Nacional de Uso de Medicamentos y Salud de los Estados Unidos, se descubre que las madres amas de casa se deprimen un 30 % menos que las demás mujeres.
Es interesante que, en el caso de los hombres, sucede lo contrario. Los que se quedan en casa se deprimen un 30 % más que los que trabajan fuera de casa.
Paralelamente, el uso de antidepresivos y otros medicamentos similares es aproximadamente un 20 % mayor en las mujeres que trabajan que en las amas de casa (los usan un 38 % de las primeras y un 32 % de las segundas, porcentajes que, en conjunto, resultan muy inquietantes). De nuevo, en los hombres sucede, a grandes rasgos, lo contrario.
Finalmente, las mujeres que trabajan beben más alcohol (casi un 50 % más) que las amas de casa en los Estados Unidos.
Estos datos indican que la idea de que la vida de las amas de casa es más propicia a la depresión es completamente ajena a la realidad y los datos estadísticos. Quizá su origen esté, más bien, en la peculiar aversión al hogar de la ideología feminista, empeñada contra viento y marea en que ocuparse de su familia es una ocupación indigna para la mujer.









