𝘿𝙄𝙁𝙐𝙎𝙄𝙊́𝙉: «𝙁𝙪𝙚𝙧𝙖 𝙡𝙤𝙨 𝘾𝙤𝙧𝙧𝙪𝙥𝙩𝙤𝙨»
Cuestiona a la oposición por buscar que el Gobierno no tenga éxito en nada y califica esta actitud de “mezquina”.
LA NOTA.
En el plano político, la oposición señala un aparente desaire del presidente Bukele por remarcar que ambos países viven realidades distintas…
Lo que el Perú ha comprobado es que hay mucha mezquindad en parte de la oposición. En principio, dijeron que el presidente Bukele no había recibido a la presidenta y que había ido la canciller (Alexandra Hill Tinoco), cuando era lo que correspondía.
El encuentro de presidentes fue bastante solemne, de acuerdo al nivel de amistad entre ambos países, y en su discurso el presidente Bukele dijo lo que nosotros hemos dicho antes del viaje: Las realidades no son las mismas. De lo que se trata es de tomar algunos elementos, que han tenido resultado y adaptarlos a nuestra realidad.
Es sentido común, pero claro, hay un signo muy nítido en un sector grande de la oposición que lo que busca es que no se le otorguen más facultades a la presidenta, que no tenga ningún resultado, que no viaje a ver otro modelo y decir que no tiene un objetivo definido. Y en el momento en que se presenta un modelo, sujeto a adaptación, inmediatamente se le quiere quitar legitimidad. (…) Es realmente mezquino lo que hacen algunas personas en la oposición.
DE LA VISITA A EL SALVADOR
¿Cuál de todas las iniciativas (de El Salvador) tendría una aplicación más inmediata en el Perú?
Lo que hay que aplicar, de manera inmediata, es precisamente lo que no se ve. Esto es la primera etapa del modelo de El Salvador. Ellos elevaron la pena por tenencia ilegal de armas, de manera drástica, y luego eligieron a un grupo selecto de jueces a los que les dieron seguridad, tanto a ellos como a sus familiares.
Y para eso, nosotros tenemos el subsistema que inauguramos en Trujillo y que replicaremos en Lima Norte. Es un grupo de jueces elegidos, a los que se les da seguridad especial, y a los que se les lleva los casos de bandas dedicadas a la extorsión.
Así se empieza. ¿Para qué queremos cárceles especiales o granjas penitenciarias si todavía no tenemos la posibilidad (adecuada) de condenar a los extorsionadores y sicarios? Tenemos que empezar modificando los procedimientos penales y creando un sistema especial para juzgar al delincuente en el menor tiempo posible y de la manera más drástica.
¿Qué elementos del modelo salvadoreño no se aplicarían, por ejemplo?
No es necesario, por ejemplo, tener algunos elementos de la granja de trabajo de los internos. Es obvio que no podemos tener el mismo rigor para los internos, como en el CECOT, porque este tiene algunas observaciones de índole constitucional y de derechos fundamentales.
Además, el derecho constitucional siempre parte del principio de que la actuación del Estado, sobre la sociedad, tiene que ser siempre proporcional al mal que quiere solucionar. Y nuestra criminalidad, si bien es cierto es grave y violenta, no llega ni a la mitad de los límites de la que llegó El Salvador con los ‘maras’ y estos grupos sumamente violentos que tomaron las ciudades y el campo (…).
Entonces, las medidas no pueden ser tan gravosas para la libertad y los derechos fundamentales como las que en El Salvador sí fueron necesarias.









