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ERA DE ESPERARSE, DE UN TIEMPO ACÁ, QUE LA EUTANASIA SE UTILICE DE MANERA INDISCRIMINADA

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Comentario de la ONG Católica «Sin Componenda»

Muchos jóvenes ya no comprenden lo que es la esperanza, la alegría sincera y el amor verdadero, pues van creciendo en un mundo muy materializado y tecnologizado, que ocasiona que su entendimiento se nuble y no saben en dónde está la verdad de las cosas.

Las personas van caminando tristes y sin vida, pues no buscan la fuente de la Vida, que es Dios. Los mismos padres de familia forman a los hijos alejados de la Fe, de un buen comportamiento, de valores y principios cristianos y, por el contrario, crecen en ambientes, como ya lo dijimos, donde prima lo material, lo tecnológico, donde no se les enseña lo que es amar, sino que impera la violencia, la envidia, los celos, el odio, el resentimiento.

Familias sin Dios, padres sin Dios, hijos sin Dios, sin Misa, sin confesión, sin Rosario, sin nada.

Es por eso que buscan ante el sufrimiento formas de poder salir de ello, pero erradamente y no son conscientes de las consecuencias de sus actos, del mal ejemplo para los demás y de los perjuicios para su propia alma.

Para colmo, los gobiernos, la prensa y demás incentivan lo malo y las cosas buenas las promocionan en menor medida.

La eutanasia es mala, es algo vil y cruel contra uno mismo, contra la familia, contra la sociedad y es un acto de rebeldía contra Dios que es el que nos da la vida.

Pero esto casi no se enseña.

Ánimo, Dios te ama. No acabes con tu vida.

Redacción infocatolica.com

Ter Beek, que vive en una pequeña ciudad holandesa cerca de la frontera alemana, ambicionaba ser psiquiatra, pero nunca fue capaz de reunir la voluntad para terminar sus estudios o empezar una carrera. La depresión, el autismo y el trastorno límite de la personalidad la lastraban. Ahora estaba cansada de vivir, a pesar de estar enamorada de su novio, un programador informático de 40 años, y de vivir en una bonita casa con sus dos gatos.

Recuerda que su psiquiatra le dijo que lo habían intentado todo, que «no podemos hacer nada más por ti. Nunca va a mejorar».

Subramanya informa que la mujer declaró:

«Me da un poco de miedo morir, porque es lo último desconocido», dijo. «Realmente no sabemos lo que nos espera, ¿o no nos espera nada? Eso es lo que da miedo»

La historia de Zoraya ter Beek tiene algunas similitudes con la de la mujer autista de Calgary de 27 años a la que se aprobó la eutanasia, pero cuyo padre intenta impedir la muerte por la vía judicial.