𝘿𝙄𝙁𝙐𝙎𝙄𝙊́𝙉: «𝙁𝙪𝙚𝙧𝙖 𝙡𝙤𝙨 𝘾𝙤𝙧𝙧𝙪𝙥𝙩𝙤𝙨»
LA NOTA.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se impone en las elecciones generales de Israel con entre 24 y 25 escaños, frente a los 32 que obtuvo en 2022. Sin embargo, su bloque no alcanzaría la mayoría necesaria para gobernar y quedaría entre dos y tres bancas por debajo del bloque opositor, según los sondeos a boca de urna difundidos por los principales canales de televisión del país (11, 12 y 13).
Las proyecciones otorgan al bloque opositor entre 52 y 53 escaños: entre 21 y 23 para Yashar!, el partido de Gadi Eisenkot; entre 12 y 14 para Beyajad, liderado por Naftali Bennett; entre 9 y 10 para Los Demócratas, de Yair Golán; y entre 7 y 9 para Israel Beitenu, encabezado por Avigdor Lieberman.
Por su parte, el bloque de Netanyahu rondaría los 50 escaños. El Likud, el partido del primer ministro, obtendría entre 24 y 25 bancas; el partido ultraortodoxo Shas, liderado por Aryeh Deri, entre 6 y 8; Poder Judío, de Itamar Ben Gvir, entre 6 y 7; Sionismo Religioso, de Bezalel Smotrich, alrededor de 6; y Judaísmo Unido de la Torá, encabezado por Yaakov Asher, entre 6 y 7.
¿Por qué Netanyahu puede ganar y aun así no gobernar?
Porque en Israel no basta con que un partido obtenga más escaños que los demás. Necesita reunir suficientes apoyos parlamentarios para formar gobierno.
El Parlamento israelí tiene 120 escaños. Por tanto, la mayoría absoluta es de 61 escaños









