𝘿𝙄𝙁𝙐𝙎𝙄𝙊́𝙉: «𝙊𝙉𝙂 𝘾𝙖𝙩𝙤́𝙡𝙞𝙘𝙖 ‘𝙎𝙞𝙣 𝘾𝙤𝙢𝙥𝙤𝙣𝙚𝙣𝙙𝙖'»
¡Cuánto daño psíquico, emocional, físico, mental y emocional en la mente de los jóvenes! Todo por el lucro de médicos y de personas que también andan trastornadas en su mente y corazón.
En vez de reforzar con valores y principios cristianos la identidad, la personalidad, el ser de los jóvenes, los mandan a la deriva del «cambio de sexo».
Es por eso que muchos jóvenes luego se arrepienten por el cambio de sexo que hicieron, se dan cuenta que no era lo que esperaban, que los engañaron y que en realidad quieren volver a ser lo que siempre fueron.
LA NOTA
n amplio estudio finlandés con más de 2.000 adolescentes y jóvenes ha constatado que la necesidad de tratamiento psiquiátrico aumenta de forma drástica en los años posteriores a las intervenciones del llamado «cambio de sexo». Los autores reclaman una evaluación psiquiátrica a fondo y un tratamiento continuado antes y después de cualquier intervención médica destinada a «cambiar» el sexo.
La investigación, revisada por expertos, se ha publicado en la revista especializada Acta Paediatrica. La dirigió la profesora Riittakerttu Kaltiala, del Hospital Universitario de Tampere, y abarcó a todos los adolescentes y jóvenes menores de 23 años que acudieron entre 1996 y 2019 a alguna de las clínicas de Finlandia por cuestiones de identidad de género. Esos pacientes se inscriben obligatoriamente en el registro sanitario. En total fueron 2.083 personas, a las que se siguió durante un máximo de 25 años y se comparó con personas equivalentes de un grupo de control de 16.643 individuos.
Del 9,8 % al 60,7 %
Las cifras centrales del estudio son las siguientes. Con el tratamiento feminizante, es decir, en los adolescentes varones, la frecuencia de enfermedad psiquiátrica pasó del 9,8 % antes de las intervenciones al 60,7 % después. Con el tratamiento masculinizante, es decir, en las adolescentes, subió del 21,6 % al 54,5 %.
Una vez ajustados los datos según los antecedentes psiquiátricos, todos los subgrupos de jóvenes derivados a las clínicas de género mostraron un riesgo psiquiátrico persistente y claramente elevado, tanto si se sometieron a intervenciones como si no. Ese riesgo era unas cinco veces mayor que el de los varones del grupo de control y unas tres veces mayor que el de las mujeres.
Los autores resumen así sus conclusiones: «La morbilidad psiquiátrica grave es frecuente entre los jóvenes derivados por cuestiones de género y parece aún más extendida entre los que fueron derivados después del reciente aumento de las derivaciones. Las necesidades psiquiátricas no disminuyen tras la adecuación médica del sexo». En algunos casos, añaden, las intervenciones médicas parecen ir unidas incluso a un empeoramiento de la salud mental.









