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AMOR POR NUESTRA BANDERA PERUANA, ORGULLOS DE NUESTROS HÉROES PERUANOS, AMOR POR NUESTRO PERÚ

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Hoy 7 de junio celebramos el día de la conmemoración del 144.° aniversario de la Batalla de Arica y Renovación del Juramento de Fidelidad a la Bandera; asimismo, se recuerda a nuestros héroes y su ejemplo patriótico para construir un país unido.

Redacción andina.pe

Como se recuerda, la Batalla de Arica, que culminó con la toma de la ciudad por parte de las tropas chilenas, tuvo lugar el 7 de junio de 1880 en el marco de la guerra del Pacífico.

Durante dicha Batalla, Alfonso Ugarte, jefe de la Octava División, decidió lanzarse desde el morro de Arica para evitar que la Bandera Nacional fuera capturada por manos del enemigo.

A raíz de la valentía y el honor con los que las tropas peruanas defendieron el Estandarte Nacional es que el 7 de junio también se conmemora, en el Perú, el día de la Bandera.

Los últimos mensajes

De acuerdo a los telegramas oficiales que envió el héroe nacional al prefecto de Arequipa, desde Arica, entre el 5 y el 6 de junio, para informar de los hechos militares en esa zona del país a las autoridades de Lima, el jefe del Ejército de Chile, el general Manuel Baquedano, mandó a un representante suyo para pedirle que se rinda.

Los cables se publicaron en el diario El Peruano el 10 de junio. Tres días después del sacrificio, que se conmemora cada año, desde 1924, año que se oficializara el Día de la Bandera. Los mensajes son escuetos, pero conmovedores. El primero fue en la noche del 5 de junio:

“Parlamento enemigo intima rendición. Contesto, previo acuerdo con los jefes: ‘resistiremos hasta quemar el último cartucho’…”

La frase inmortal la pronunció ante el mayor Juan de la Cruz Salvo quien, en nombre de Baquedano, le pidió que se rindiera porque la plaza de Arica estaba rodeada por mar y tierra.

Bolognesi sabía que las fuerzas chilenas eran superiores. Ya en Tacna habían vencido a la tropa aliada. Pero su compromiso con el Perú y el ejército eran de tal dignidad y honor que decidió convocar al Consejo de Guerra a su cargo, ante el oficial del sur, para expresarles estas palabras:

«Señores estáis llamados a decidir con vuestro voto la suerte de esta plaza de guerra cuya custodia ha confiado la Nación. No quiero hacer presión sobre vuestras conciencias porque nuestros sacrificios no serían idénticos. Yo he vivido 63 años y mi existencia no se prolongará por muchos días. Qué más puedo desear que morir por la patria y por la gloria de una resistencia heroica que salvará el honor militar y la dignidad del ejército comprometidos en esta guerra. Pero hay entre vosotros muchos hombres jóvenes que pueden ser útiles al país y servirlo en el porvenir. No quiero arrastrarlos en el egoísmo de mi gloria, sin que la junta manifieste su voluntad decidida de defender la plaza y resistir el ataque. El comandante en jefe espera que sus oficiales expresen libremente su opinión».

Los oficiales, entre los que se encontraban los coroneles José Joaquín Inclán y Alfonso Ugarte, y el argentino teniente coronel Roque Sáenz Peña, aclamaron por unanimidad: “cuando menos sea nuestra fuerza, más animoso debe ser nuestro corazón”.

Con esta respuesta que retumbó en su conciencia, Bolognesi se dirigió a De la Cruz Salvo para confirmar la decisión que lo inmortalizaría a él y a sus oficiales: “Me siento orgulloso de mis jefes. Arica no se rinde. Tengo deberes sagrados que cumplir y pelearemos hasta quemar el último cartucho”.

El final

A las 10:30 de la mañana de ese 5 de junio, el Patrono del Ejército Peruano volvió a enviar otro telegrama al prefecto de Arequipa: “Comienza en cañonazo de una y otra parte”.

A las 2:00 p.m. en el penúltimo mensaje que escribiría, tal vez para lograr un posible refuerzo, escribe lo siguiente:

“Enemigo ha suspendido cañoneo. Parlamentario de general Baquedano dice: por deferencia a la enérgica actitud de la plaza, aguardo. Deseo evitar derramamiento de sangre. Contesto con acuerdo de jefes: Mi última palabra es quemar el último cartucho- Viva el Perú”.

El 6 de junio de 1880 redactó el que fue su último mensaje:

“A las 12:50 minutos dio principio a sus fuegos artillería enemiga, Amazonas, Magallanes, Covadonga y Cochrane sobre baterías y monitor Manco Cápac. Combate general. Batería San José a 2 horas 10 minutos apagó una batería enemiga. Batería Manco Cápac hizo cambiar rumbo a Cochrane que a las 3 horas 40 minutos tuvo incendio por proyectil de Morro y salió de combate a las 4 horas p.m. Caballería e Infantería por norte, huyeron luego de nuestros fuegos. Gran entusiasmo. Enemigo hizo 275 cañonazos. No hay desgracias”.

Fue el último mensaje, el 7 de junio ocurrió la batalla final, en donde la tropa peruana perdió y en la que Alfonso Ugarte Alfonso, jefe de la Octava División, según algunas versiones, tomó la bandera peruana y se lanzó desde el Morro sobre su caballo para evitar que cayera en manos chilenas.

Oficialización

Las palabras de cada uno de esos telegramas merecen ser recuperadas en este homenaje que se le hace a los hombres y mujeres peruanos que se resistieron a ceder Arica al ejército chileno.

Aunque la celebración se oficializó en 1924, en el gobierno de Augusto B. Leguía, se sabe que antes, en 1905, se estableció el 7 de junio como el Día del juramento de fidelidad a la Bandera. Fue en el gobierno de José Pardo y Barreda (1864-1947). La festividad se conmemoraba cada primer domingo de junio.

La celebración del Día de la Bandera el 7 de junio es un homenaje a la valentía y el honor de los soldados peruanos que ofrendaron su vida por amor y en defensa del Perú, y su estandarte nacional.