CUANDO MÁS GANAN MÁS CORRUPTOS SON
El ente electoral está más podrido, cada vez más. Han vendido la decencia, la honestidad y la verdad por dinero mal habido. El informe de la Contraloría es lapidario.
Han perdido los valores y el respeto a sí mismos y por los demás, a tal punto que han engañado a poblaciones enteras falseando los resultados electorales a vista y paciencia de las autoridades de control y de justicia.
El ciudadano común está indefenso por la inseguridad en todo y en todos; la desconfianza va arruinando los valores y principios, porque las Instituciones y los poderes del Estado se dedican a manipular la verdad a cambio de dinero que se convierte en dinero sucio que contamina a sus propias familias y a la mesa de sus hogares.
Estos delincuentes son los que ejercen los mayores cargos, y, en el ente electoral, es abusiva ya la corrupción y falta de valores.
Que terrible es tener que cumplir con una obligación de votar en un antro de arreglos, de acuerdos mafiosos para elegir a alguien que carece de cosmovisión cristiana y alto nivel de estadista.
El mal menor se nos impone por culpa de unas elecciones fraudulentas.
En el colmo, los mismos investigados, que han organizado y ejecutado el fraude, son los mismos que van a actuar en la segunda vuelta que por demás que quieran lavar la cara a este proceso electoral, ya pisaron terreno fangoso y no podrán eludir la justicia; esa es nuestra firme esperanza: que aún quede pureza intelectual y de valores en algunos magistrados que no se rinden ante la corrupción.










