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SOBRINA NIETA DE VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE LES RECUERDA A LOS APRISTAS: NO BASTA SU DOCTRINA PROPIA SI NO SON COHERENTES CON LAS VIRTUDES DE SU LÍDER HISTÓRICO

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EXTRACTO DE ENTREVISTA

Rocío Valencia Haya de la Torre, tú eres sobrina nieta de Víctor Raúl Haya de la Torre, ¿qué significa tener su sangre y su apellido?

Significa muchas cosas. En primer lugar, una responsabilidad política e histórica que va mucho más allá del partido; en segundo lugar, es una responsabilidad ética, ya que Víctor Raúl siempre fue un virtuoso, un hombre que daba cátedra moral con gestos más que con palabras; por último, significa que mi recorrido vital debe ser también una línea recta, como lo fue el suyo, ya que en caso contrario no estaría llevando el apellido con el honor que este merece. Y así no soy yo.

Definitivamente, ser su sobrina nieta ha marcado tu vida

De hecho, es una realidad, tanto para mis tíos carnales como para mí que desde los 16 años asumí el deber de educarme como una auténtica aprista. Algunos me preguntan, por qué razón no aparece mi nombre en el historial de afiliación anterior del ROP y yo les contesto que la razón es que mi inscripción es mucho más antigua que el corte del año 2009.

Yo nací en el seno de una familia de padres y abuelos, por ambos lados, apristas y crecí con el aprismo no como una opción intelectual sino como una forma de vida, un discurso que me contaban mi madre y mis abuelas, entremezclando doctrina e historia. No he sido “convertida” al aprismo, sino que lo llevo tatuado desde la cuna. Mi padre fue un joven dirigente sanmarquino y aprista, más tarde deportado y a su retorno premiado con una doble elección popular.

Mi madre, sobrina carnal de Víctor Raúl ocupó su puesto en el partido como secretaria de la mujer en San Miguel, además de ser una propagandista permanente. Ambos me demostraron con sus vidas cuál debía ser el camino si algún día decidía dedicarme a la política. Y el día llegó.

¿Te animas a compartirnos una anécdota familiar?

Hay un recuerdo imborrable que siempre vendrá a mi memoria. Es 28 de julio de 1978. Ese fue el día que mi tío, juramentó como presidente de la Asamblea Constituyente. Por aquel entonces, mi familia vivía con mis abuelos y hubo un revuelo en casa desde temprano, ya que mi madre quiso que mi hermana y yo, dos niñas, estuviéramos presentes en el palco familiar. No olvides que estábamos en pleno gobierno militar.

Las clases gobernantes no querían, en realidad nunca quisieron al APRA ni a los apristas. Pero, ese día yo sentí que algo para siempre cambió. Haya se convirtió en el peruano más votado que registra nuestra historia electoral para integrar un órgano legislativo o constituyente (obtuvo un millón 38 mil 516 votos). Fue impresionante ver cómo los generales y los almirantes le rindieron altos honores en su entrada al hemiciclo y me emocioné al verlo jurar. Así como otros niños admiran a Miguel Grau o a Andrés A. Cáceres yo elegí a Víctor Raúl, mi tío abuelo y hasta el día de hoy trato de emularlo.

¿Existe alguna relación sentimental, de amor, de Víctor Raúl, que forme parte de la narrativa en tu tradición familiar?

Bueno mi madre, Alira que durante muchos años fue el banco de la memoria familiar de infinidad de historias que ella había testimoniado, una vez contó cómo Víctor Raúl al retornar de Europa, en 1957, le pidió a su fiel secretario, Jorge Idiáquez que lo llevara directo desde el aeropuerto al cementerio El Ángel, porque allí está ubicado el mausoleo de la familia Billinghurst. Ya en la entrada compró un ramo de flores y se precipitó al lugar donde está enterrada Anita Billinghurst.

Apoyándose en una de las paredes del mausoleo rompió en llanto. Definitivamente le dolía demasiado no haber podido despedirse de su gran amor de juventud con quien correspondió hasta su encierro en la Embajada de Colombia. Sánchez cuenta que se conocieron en Chorrillos en el verano de 1918.

Finalmente, ¿cómo asume tú familia el grado simbólico de Doctor Honoris Causa, que San Marcos, en el 475° aniversario de su fundación, le otorga al sanmarquino Víctor Raúl Haya de la Torre?

Mi familia lo asume como un justo reconocimiento al filósofo que cambió para siempre la historia política del siglo XX, brindándo por primera vez un protagonismo al pueblo peruano en la política a través de la creación del primer partido de masas y creando una doctrina original que se aplica a todos los pueblos de América Latina.

Como precisó en uno de sus últimos discursos el aprismo no es, “[ni] socialista” ni “marxista” ni “socialdemócrata”. Tampoco democristiano. “[E]l único partido con nombre propio, sin copia extranjera […] un movimiento indoamericano, nuestro… […]…Que no es sucursal de organizaciones europeas y que vive de su propia voluntad, de su propio querer, de sus propias finanzas, … el partido auténtico por antonomasia”.