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PERSECUSIÓN Y CENSURA PARA OBISPOS QUE NO SE PLEGAN A LA GUÍA PASTORAL DE LOS OBISPOS AFINES AL GOBIERNO CHINO

Obispo chino amenaza a sus sacerdotes: o se registran oficialmente ante las autoridades o se quedan sin sacramentos

El 15 de julio, el obispo de Baoding, Mons. Francis An Shuxin, publicó una «Carta pastoral sobre el registro civil del clero en la diócesis de Baoding». Su texto es muy claro: Todos los sacerdotes deben registrarse ante las autoridades o no podrán administrar sacramentos.

 

En la carta, el obispo informa que más de 30 sacerdotes han concelebrado con él en los últimos meses. Y cita el Acuerdo Sino-Vaticano de 2018, la Guía Pastoral sobre el Registro Civil del Clero en China (junio de 2019) y otras declaraciones papales para animar a todo el clero a registrarse oficialmente y a todos los fieles de la diócesis a aceptar al clero registrado, para «fomentar la unidad de la diócesis».

Y amenazó: de lo contrario, se procederá a la suspensión de los sacramentos. Además, subrayó que los privilegios especiales concedidos por la Santa Sede en junio de 1978 a los clérigos no registrados habían sido suprimidos, por lo que las autoridades civiles tratarán a los infractores de acuerdo con la ley y los reglamentos.

En el momento de su promulgación, la Guía Pastoral sobre el registro civil del clero en China atrajo cierta atención especialmente en Fujian. Según algunos, a ella iba dirigida («la diócesis de Mindong es el 'campo de pruebas' del Acuerdo sino-vaticano», se decía), pero no así a la Iglesia china en general, ya que se publicó sin ninguna firma. Sin embargo, este año ha estado en el punto de mira, especialmente en la región de Hebei, pues las autoridades gubernamentales pretenden llevar a cabo una «transformación forzada» sin precedentes del clero no oficial de la zona. Esto ocurrió especialmente en Baoding en marzo y abril.

Un analista de China, que guarda el anonimato por razones de seguridad, explica la situación:

«Además de que se restringen totalmente las libertades personales (con la supervisión y encarcelamiento) del clero no oficial y el abuso de las autoridades chinas que ejercen presión física y mental para su transformación, otro medio importante ha sido el uso de la Guía Pastoral de la Santa Sede como amenaza. Así, este documento se ha convertido en el arma más poderosa del gobierno para transformar al clero clandestino bajo la bandera del Vaticano».

La instrumentalización de la Guía Pastoral ha provocado muchas reacciones. Algunos analistas han publicado artículos en los que se aborda y refuta desde una perspectiva teológica y pastoral, señalando su ambigüedad y el desconocimiento de la forma de actuar de las autoridades chinas. Otros han tratado de aclarar su significado objetivo, pero insisten en el abuso que las autoridades chinas han hecho de ella, especialmente al no respetar la libertad de conciencia que la Guía pone de relieve:

«Esta vez –escribe el comentarista chino– bajo una presión sin precedentes, la Guía Pastoral desempeñó un papel decisivo. Los sacerdotes de Baoding, por ejemplo, conocidos desde hace décadas por su lealtad, firmaron en apenas dos o tres meses lo que antes consideraban contrario a su fe y compartieron la eucaristía con el obispo An, que ya se había unido a la Asociación Patriótica.

Por ello, hay quien dice que la orientación pastoral es un arma muy poderosa en manos del gobierno, ya que incluso la Iglesia fiel de Baoding se ha derrumbado en masa. Pero el dolor no termina ahí.

Muchos sacerdotes nunca habían visto este documento y cuando las autoridades gubernamentales se lo leyeron, lo firmaron aceptando las condiciones, siguiendo el espíritu de la Guía Pastoral. Pensaron que esa era la voluntad de la Santa Sede.

Pero esto no alivió la confusión y los escrúpulos de su conciencia. Algunos sacerdotes sufrieron una crisis nerviosa después de firmar; otros se arrepintieron y luego se sintieron muy apenados. Otros sacerdotes, tras hacerse oficiales, fueron rechazados por sus propios feligreses y tuvieron que volver a casa y aislarse. La consecuencia es que se ha creado un caos sin precedentes en la diócesis de Baoding», concluye el testimonio.

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