Domingo, 24 Mayo 2020

ECONOMISTA DICE "DEBE CREARSE COMANDO DE REACTIVACIÓN PARA EVITAR DEPRESIÓN "

 
Por Rafael Hidalgo (Diario Expreso)

En la actual coyuntura, el Perú solo cuenta con una bala para matar al tigre de la recesión. No ser certero ni oportuno, implicará avances y retrocesos que podrían alargar esta crisis económica y convertirla en una depresión. No hay que olvidar que la debacle de 1929 tardó varios años en solucionarse.

Tal como sucede en otros frentes contra la pandemia, donde se ha creado el Comando Covid-19 y el anunciado Comando Humanitario para la logística de los cadáveres; se necesita, con carácter de urgencia, un Comando de Reactivación reforzado con dos o tres líderes financieros y/o empresariales, para que consoliden una suerte de expedición durante la crisis, junto con la ministra de Economía y el presidente del BCR, que evite que el avance en nuestra economía de los últimos 30 años se evapore y, con ello, se diluyan millones de empleos.

Los criterios básicos, tal como sucede en “la caza del Tigre”, son buena puntería y oportunidad. Hace una quincena, Julio Velarde, presidente del BCR, aportó la “bala”: S/ 30 mil millones (3.7% del PBI) como garantía para créditos destinados a las 350 mil mypes, bautizado una semana después como el plan Reactiva Perú (Decreto Legislativo 1455- 6/4/2020).

Iniciando esta difícil travesía, la ministra de Economía, María Antonieta Alva, detalló que la garantía del Estado sería de 80% para los créditos altos hasta 98% en los créditos bajos, aclarando que dos bancos (el BCP y otro) habían manifestado que “con una de garantía del Estado de 100% no participarían por problemas de riesgo moral y reputacional”. O reina la delicadeza para participar en algún aislado caso perro muerto o los bancos no quieren limitarse a ser convidados de piedra en el reparto, teniendo atiborradas sus alforjas.

El exministro de Economía, Alonso Segura, objetó el cambio en las garantías, aclarando que el anuncio del BCR indicaba una garantía del 100% y ahora, al arriesgar los bancos su capital -entre 2 y 20% del préstamo- al evaluar el crédito lo demorarían y encarecerían, sesgándolos “en contra de los más vulnerables a los que se quiere ayudar”.

Para zanjar la disputa, el domingo 12, el gobierno expidió el D.L. 1457 -con el fin de corregir el D.L. 1455- dando carta abierta no solo para variar montos, garantías y coberturas, sino también para incluir a las empresas vinculadas a los bancos y que además puedan ingresar empresas que no hayan contado con calificación bancaria en los últimos 12 meses.

Como se aprecia, las pujas siguen retrasando los créditos. Ya pasó más de una quincena del anuncio del BCR y aún no se aprueba el reglamento de la Ley Reactiva Perú para viabilizar las operaciones bancarias.
Va quedando claro que no basta que el crédito respalde un mes de ventas, sino dos o tres, no solo porque la cuarentena se ha extendido a seis semanas, sino porque las empresas, a diferencia de las licuadoras, no operan al instante. La receta aquí y en la cochinchina es la de evitar que los martillazos que se necesitan para romper la cadena de contagios no terminen por romper la cadena de pagos.