Domingo, 31 Mayo 2020

CONTUNDENTE EL PAPA FRANCISCO SOBRE LAS IGLESIAS CERRADAS POR LA EXCUSA DE LA CUARENTENA

ABRAN LA IGLESIA

Francisco advierte del peligro de que la pandemia nos haga pensar que la fe no necesita de la Iglesia y los sacramentos

En la homilía de la Misa de hoy en Santa Marta, el papa Francisco ha advertido contra el peligro de creer que la realidad que se vive en muchas diócesis ante la situación de confinamiento provocada por la pandemia, convierte en normal una vida cristiana sin comunidad, sin sacramentos, sin Iglesia.

El Papa ha explicado de la siguiente manera el peligro al que se enfrentan la Iglesia y los fieles, poniéndolo en relación con el texto del Evangelio que hoy se ha leído, el episodio de La pesca milagrosa y cómo los apóstoles reconocieron a Jesús en sus apariciones después de la Resurrección:

La familiaridad de los apóstoles con Jesús siempre era comunitaria... con el Sacramento, con el Pan.

Digo esto porque alguien me hizo reflexionar sobre el peligro que este momento que estamos viviendoesta pandemia que nos ha hecho a todos comunicarnos religiosamente a través de los medios, a través de los medios de comunicación, incluso esta Misa, estamos todos comunicados, pero no juntos, espiritualmente juntos. El pueblo es pequeño, pero hay un gran pueblo: estamos juntos, pero no juntos. Además está el Sacramento: hoy lo tienen, la Eucaristía, pero las personas que están conectadas con nosotros sólo la Comunión espiritual. Y esto no es la Iglesia: es la Iglesia en una situación difícil, que el Señor permite, pero el ideal de la Iglesia es estar siempre con el pueblo y con los sacramentos. Siempre.

Antes de Pascua, cuando salió la noticia de que celebraría la Pascua en San Pedro [la Basílica de San Pedro] vacía, un Obispo me escribió –un buen Obispo: bueno– y me regañó. «Pero cómo es que siendo San Pedro tan grande, ¿por qué no pone 30 personas por lo menos, para que se pueda ver a la gente? No habrá peligro...».

Pensé: «Pero, ¿qué tiene en la cabeza, para decirme esto?» No le entendí en ese momento. Pero como es un buen Obispo, muy cercano a la gente, querrá decirme algo. Cuando le vea, le preguntaré.

Luego lo entendí. Me estaba diciendo: «Ten cuidado de no viralizar la Iglesia, de no viralizar los Sacramentos, de no viralizar al Pueblo de Dios [viralizar: hacer que esté (solamente) en las redes sociales a través de internet)]». La Iglesia, los Sacramentos, el Pueblo de Dios son concretos. Es cierto que en este momento debemos alimentar esta familiaridad con el Señor de esta manera, pero para salir del túnel, no para quedarnos ahí. Y esta es la familiaridad de los apóstoles: no gnósticos, no viralizados, no egoístas para cada uno de ellos, sino una familiaridad concreta, en el pueblo. Familiaridad con el Señor en la vida diaria, familiaridad con el Señor en los Sacramentos, en medio del Pueblo de Dios. Ellos han hecho un camino de madurez en la familiaridad con el Señor: aprendamos a hacerlo también. Desde el primer momento, entendieron que esa familiaridad era diferente de lo que imaginaban, y llegaron a esto. Sabían que era el Señor, compartían todo: la comunidad, los sacramentos, el Señor, la paz, la fiesta.

Que el Señor nos enseñe esta intimidad con Él, esta familiaridad con Él pero en la Iglesia, con los Sacramentos, con el pueblo fiel de Dios.